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miércoles, 5 de mayo de 2010

2ª parte



Alrededor de las 06:00 Lucía sale de nuevo del hotel, mira al cielo, está nublado pero parece que por el momento las nubes van a respetar los zapatos de aguja a los que siempre les entra el agua. Ésta era su última cita de hoy, como siempre, la del recepcionista. Es un hombre apuesto, culto, incluso solía ser bastante simpático y agradable, el típico hombre al que no haría falta utilizar sus servicios, pero inexplicablemente nunca se le había visto en compañía de otra mujer que no fuera Lucía.

Al llegar a casa, en lugar de ducharse e intentar dormir, algo que no solía conseguir casi nunca, desoyó a su fatigado cuerpo y decidió que iba a aprovechar su día libre, hoy se iría a la capital, se iría de tiendas, comería en algún restaurante con bonitas vistas al mar e iría al cine, posiblemente escogería una película de las que ahora llaman de terror,"ya no se hacen películas de terror como las de antes" pensaba cada vez que pedía la entrada.

Al tiempo que se pone el sol, Lucía mete la llave en la puerta de su apartamento, es un apartamento pequeño, se ríe cuando recuerda la propuesta de aquella ministra de hacer pisos de 30 metros cuadrados "¡Yo llevo años viviendo en uno más pequeño!¡Pues vaya una novedad!", es una habitación que contiene toda su vida, la cama, la diminuta cocina en la pared de la única ventana y un baño aparte, el techo abuhardillado le da aspecto de ser aún más pequeño, pero a ella le gusta, es lo más parecido que tiene a lo que la gente "normal" llama hogar.


Por hoy yo creo que basta, mañana es otro día, y si me siento chachi que sí, pues os doy más el tostón. Como dirían por Aragón... Ala mañooooo tira cascalaAaAaA!!!!

Pd: tanto me exprimo el cerebelo con lo de Lucía que hoy no se que poner en la postdata!!!

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